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He escuchado decir que la voluntad de Dios se cumple en su tiempo y no en el nuestro. Sin embargo esto era algo difícil de comprender para mí cuando mi relación de 3 años terminó en la Primavera del 2001. Irónicamente era el “buen momento” lo que trajo a Will a mi vida. He nacido y he sido criada en el Sur, así es que conocer a hombres católicos era todo un reto, por eso decidí intentar una nueva manera de conocerlos. Un padre una vez dijo que si te has dado cuenta que tienes una vocación para la vida de matrimonio, tienes que ponerte “a la vista”. Así es que me afilié a Ave María Singles (Nuestra Señora de Guadalupe en español) en la primavera del 2002 y esperé para ver qué sucedía. Al mismo tiempo había aceptado un puesto para trabajar en Suecia durante 6 meses. Will me escribió el 4 de abril del 2002, un día antes de que me fuera a Suecia. Las cosas que me impresionaron del perfil personal de Will fueron su marcada devoción por su familia, su fe y su gran sentido del humor. Cuando llegué a mi trabajo en Suecia le escribí de vuelta y así empezó nuestra correspondencia.
No pasó mucho tiempo antes de que yo me sorprendiera a mí misma esperando entusiasmadamente los e-mails de Will. Los leía 100 veces y caminaba hacia la estación de metro riéndome o contemplando algo que habíamos discutido. Sin embargo vivíamos separados por miles de millas así es que no habían expectativas inmediatas y yo sabía que mientras yo estuviera en Suecia una relación entre él y yo tendría que esperar.
A principios de mayo recibí la noticia que mi compañía estaba despidiendo gente y que como consecuencia mi división desparecería por completo. Me apresuré en regresar a casa para tratar de encontrar otro trabajo. Desconcertada y asustada por haberme quedarme sin trabajo, estaba sin embargo muy emocionada con la perspectiva de finalmente conocer a Will. Empezamos a tener “citas telefónicas” poco tiempo después que yo regresé de Suecia y programamos nuestro primer encuentro para finales de mayo. El primer encuentro fue muy extraño para mí. Yo que sentía que ya conocía a Will tan bien y allí me encontraba conociendo a “esta persona” por primera vez. Fue difícil tratar de reconciliar a la persona real con la persona con la que había estado comunicándome durante dos meses.
Con el pasar del tiempo las cosas fueron mucho más fáciles entre Will y yo. Pasamos fines de semana juntos de campamento o caminando, visitando las cuevas y los museos de Kentucky, visitando las playas de Battleship y Willmington. Visitamos los museos de Raleigh, hicimos viajes a Canadá y a Florida para visitar a amigos y familiares y practicamos toda clase de deportes juntos. Realmente empecé a respetar y a admirar a Will y ese sentimiento se convirtió en amor.
Al principio de noviembre, Will me propuso matrimonio en la capilla de la adoración perpetua de mi Iglesia. Nos casaremos el 30 de agosto del 2003. Cuando pienso en la época del cortejo y enamoramiento me doy cuenta que la mano de Dios fue decisiva en cuanto al “buen momento” para unir nuestras vidas. Pienso en la pérdida de mi empleo en Suecia y en el hecho que tantos de mis amigos se han mudado fuera. Siento una gran paz respecto al hecho de mudarme con él a Kentucky.
Así es que a ti que estás esperando “el buen momento” divino para realizar tu vocación, no eches todo por la borda, sé paciente, permanece abierto y ¡ponte a la vista ya!
Isabel
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