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Michael & Jennifer de Ave Maria Singles: Ella vivía a mil millas de distancia y tenía un niño de 4 años...
 
Capítulo 1: Rezar por la decisión divina
Mike vino a visitarme a Mississippi a finales de mayo. Unos dos meses luego que hubiéramos comenzado a escribirnos. Conforme se iba acercando la fecha de su visita hablábamos a diario, hasta tres horas. Supe que me gustaba mucho tiempo antes. El era una persona dulce que se tomaba las cosas con calma y esto complementaba mi exagerada ansiedad. Yo no estaba segura de lo que el Señor tenía reservado para mí, así es que actué precavidamente con mis sentimientos. No podía dejar caer mis murallas tan rápidamente. Antes necesitaba conocer los sentimientos de Mike y conocer la voluntad de Dios. Había hecho malas elecciones en mi vida anteriormente, deseaba que esta vez Dios decidiera por mí. Sólo Él conocía nuestros corazones y sólo Él tenía el plan perfecto para nuestro futuro. En aquella época yo estaba esperanzada, pero sin la menor idea de cuál sería Su voluntad para nuestra relación. Yo rezaba para que se hiciera su voluntad…para que Dios me mostrara a AQUËL que ÉL había elegido para mí. Le di al Señor algunos detalles que me gustaría encontrar en mi futuro esposo, sabiendo que su elección sería mejor que cualquier otra que yo nunca pudiera tomar.

La noche antes de su viaje a Mississipi pasamos un buen rato hablando en el teléfono. Le advertí que yo estaría un poco tímida al principio, pero bien después de más o menos una hora. Pienso que no me creyó hasta el día siguiente. Volviendo atrás ahora, creo que es difícil sentir otra cosa que no sea amor por Mike. Recuerdo que pasar esos cinco días con él fue como pasar cinco días con un amigo de toda la vida. Yo me sentí nerviosa de vez en cuando, pero la mayor parte del tiempo relajada y muy cómoda en su compañía. Los primeros dos días los pasamos a sólas en la costa del Mississippi acostumbrándonos a las voces de la gente. Creo que luego vino la parte más difícil para Michael, como conocer a mi hijito Nicholas y a mis padres. Todo sucedió muy naturalmente. A Nicholas le cayó bien inmediatamente. Fue una señal de que Dios estaba haciendo sus planes funcionar y allanándonos el camino a nosotros para seguirlo. El resto de su visita transcurrió sin novedades. Supe que todos lo habían pasado fenomenal. También supe que los dos nos gustábamos un montón de verdad. Lo que no supe fue si Dios nos tenía reservado algo más. El último día de la visita de Mike fuimos a visitar la catedral de San Luis en Nueva Orleáns. Encendimos una vela de oración juntos. Cuando Mike se volteó para preguntarme por qué debíamos orar, lo único que se me ocurrió fue este esperanzado ruego: “recemos por la voluntad de Dios”

Nuestro adiós fue fácil para mí en aquella ocasión. Sabía que lo volvería a verlo muy pronto ya que me había invitado junto con Nicholas a ir a visitarlo en Kansas. No pensé que lo extrañaría tan prematuramente en la relación, pero mientras observaba el avión despegar sentí que se me contraía el estómago. Se vino por los suelos un ladrillo de mi “muralla” y las gracias del Señor brillaron tenuemente por aquél orificio.

Jennifer

 
Capítulo 2: Realizando los deseos del Señor
El perfil de Jennifer me llamó la atención en enero del 2002. A penas vi su foto, leí su perfil. Ella tenía un hijo de 4 años y debido a que tuve una mala experiencia en el pasado saliendo con una madre soltera, me demoré antes de escribirle, pero pasaba el tiempo leyendo su perfil una y otra vez. Ella vivía a mil millas de distancia lo cual me aterraba un poquito. Le escribí a muchas otras otras chicas simpáticas y siempre y siempre obtuve la misma respuesta. Oh bien, “lo siento, pero actualmente estoy saliendo con alguien…” o bien ninguna respuesta. Trataba de evitar a Jennifer ya que tenía miedo de salir con una madre soltera. Sabía lo difícil que podía ser, especialmente si me encariñaba con ella y con el niño y las cosas no funcionaban. Peor todavía si yo le gustaba a ella de verdad y no al niño. Yo sabía que si ella tenía que elegir entre su felicidad y la del niño no me quedaba la menor chance.

Desde hace muchos años me invadía un sentimiento cuando iba a Misa. Sentía una pena inmensa cuando veía a un padre o madre soltera con sus hijos en la Misa. Era como si Dios me estuviera llamando para ayudarlo a arreglar algunas familias deshechas. Yo seguía negándolo, pensando que quería encontrar a alguien que hubiera seguido el plan de Dios para una familia a la perfección, pero el sentimiento persistía. Entonces tuve una experiencia negativa en mi vida y sentí el dolor más profundo que jamás he sentido y me juré que nunca más saldría con una madre soltera. Esa fue la razón por la que no le escribí a Jennifer, pero yo verdaderamente me moría de ganas de hacerlo. Finalmente, Dios me dio un fuerte empujón hacia la dirección correcta y finalmente el 19 de marzo del 2002 le escribí mi primera nota a Jennifer. Ella me contestó al día siguiente. Nos conocimos un poco más y yo concí más acerca de su hijito Nicholas. Luego de un par de semanas de escribirnos el uno al otro, me armé de valor y le pedí su número de teléfono. Después de de mi primera llamada, no estaba seguro si íbamos a tener la misma química que teníamos por escrito. Pero después de dos llamadas ambos nos relajamos y la conversación empezó a fluir con mayor naturalidad. En efecto, sólo me tomó unas cuantas llamadas saber que tenía que conocer en persona a esta chica. No estaba segura de cómo preguntar, así es que le pregunté si le gustaría salir a cenar conmigo, como si viviera a la vuelta de la esquina. Ella aceptó ansiosamente y empezamos a planear mi primera visita a Mississippi.

Michael

 
Capítulo 3: ¿Estas loco?
Mientras volvía a casa de mi primera visita a Jennifer me preguntaba tantas cosas. No estaba seguro si ella había disfrutado nuestro tiempo juntos tanto como yo. Yo pensaba que sí, pero no podía afirmarlo. Yo le había pedido a Jennifer y a Nicholas que vengan a visitarme, a Kansas. Ambos teníamos agendas tan difíciles que lo más pronto que podíamos volver a vernos era el 11 de julio. Seis semanas no parecía demasiado tiempo, o eso fue lo que creí. Retomamos nuestras largas conversaciones telefónicas y seguimos aprendiendo más y más el uno del otro. Jennifer me preguntó si me gustaría rezar una novena al Espíritu Santo con ella y yo entusiasmado contesté que sí. Dos semanas después de mi visita empecé a sentir dentro de mi corazón que esta era la mujer que Dios había planeado para mí, sin embargo mi razón no dejaba de repetirme: “¿estás loco?”. Recé mucho y reflexioné mucho y una mañana me desperté y me miré en el espejo del baño y sentí una calma y una certeza emocionante que iba casarme con ella. Tenía que averiguar si ella creía que yo era tan perfecto para ella como ella para mí. No pude concentrarme en mi trabajo en lo absoluto aquella mañana, así es que decidí verla lo antes posible. La llamé esa mañana lo cual la sorprendió bastante, pero cuando le pregunté si podía venir a verla creo que dejó caer el teléfono. Los segundos parecían horas hasta que finalmente dijo algo. Sonaba estupefacta, pero alegremente aceptó pasar más tiempo conmigo. Muy poco sabía de lo que yo planeaba hacer. A mí siempre me ha gustado hacer regalos a mano únicos para las personas y la idea de cómo hacer un marco de fotos fuera de lo común me había estado dando vueltas en la cabeza durante bastante tiempo. Este era el momento de hacerlo realidad. Yo tengo un pequeño negocio de soldaduras así es que estaba hecho de metal y pesaba un montón. Adentro coloqué un par de mis fotos preferidas de Jennifer y Nicholas así como una oración que había encontrado misteriosamente en un viejo escritorio un día. Había estado recitando la oración todos los días desde que la encontré, ya que describía tan bien cómo me sentía en ese entonces. Lo empaqué muy bien y decidí que lo llevaría como equipaje de mano, de modo que no hubiera riesgo de perderlo. Podría comprarme ropa nueva, pero esto era algo irremplazable. Pronto estaría deseando haber hecho mi equipaje más ligero. Tuve un vuelo atrasado en mi viaje a Mississipppi. Mi avión salió retrasado a la hora de dejar Kansas, así es que sólo tenía 10 minutos para cambiar de avión cuando aterricé. Tuve que correr a toda velocidad llevando mi pesado y muy especial regalo a través de dos plazas y un tren de transporte pero al final y gracias a Dios llegué. Ella estaba tan aliviada de verme bajar del avión ya que le dije que la llamaría durante el cambio de avión y no lo hice. Se encontraba preocupada que yo tal vez hubiera cambiado de idea.

En mi visita anterior nos habíamos divertido muchísimos haciendo actividades turísticas. Tomamos un barco desde la costa del Mississippi hasta una isla, fuimos a ver un espectáculo en un casino y llevamos a Nicholas a Nueva Orleáns. Sin embargo este viaje fue diferente. Ambos queríamos más tiempo para relajarnos y para hacer actividades más ordinarias. Jugamos con Nicholas en el parque, lo llevamos a nadar, fuimos a hacer las compras de comida, y pasamos tiempo en compañía de su familia. Ambos disfrutamos pasando un tiempo tranquilo en el que nos conocíamos sin ninguna presión. Una mañana mientras ella se duchaba, encontré la oportunidad que había estado esperando para pedirle su bendición para casarnos a su padre. El me la dio, pero luego yo tuve que esperar, ya que yo quería proponerle matrimonio cuando viniera a Kansas en dos semanas. Decir adiós en el aeropuerto fue mucho más difícil para ambos esta vez.

Michael

 
Capítulo 4: Esperanza para madres solteras
Querido Anthony,

Gracias por tu maravillosa carta y gracias por tus continuas oraciones. Estamos tan contentos que Dios trabajó a través tuyo y a través de esta página web para juntarnos. Espero que tú y tu esposa puedan venir a celebrar con nosotros el principio de nuestra vida como familia católica para siempre. Si llegas a conocer a otras madres solteras, puedes darles mi dirección electrónica. Dios tiene un plan para cada uno de nosotros. Yo recé para encontrar a un hombre que fuera padre para mi hijito al mismo hombre tiempo que mi alma gemela. Dejé que Dios decidiera por mí…así fuera que me quedara soltera para toda la vida. Confiar en Él me trajo una respuesta a mis oraciones y mucho más. Existen hombres allá afuera que ven más allá del peso de la responsabilidad extra. Hombres que ven el amor de dos personas en lugar del de una sola Qué fuerza y valentía tan grande Dios les ha dado a estos hombres. Yo fui una de las bendecidas a las que Dios entregó ese regalo. Por favor dale mi dirección electrónica a esas madres. Tal vez pueda ayudarlas a aumentar su confianza. Tal vez Dios quiera usarme para ayudarlas. Qué bendición tan grande eso significaría.

¡Gracias nuevamente por su maravillosa página web! Esperamos tener noticias suyas y trataremos de mantenernos en contacto. ¡No se comprometa para el 11 de enero del 2003!

En Cristo,

Jennifer y Mike

 
Capítulo 5: Propuesta de un Cuento de Hadas
El segundo viaje de Mike a Mississippi me dejó con un sentimiento de confusión y alegría. Lo que él se olvidó de mencionar es que la oración que él incluyó en el marco de fotos tenía una nota en la parte de abajo que decía “te amo Jennifer”. En aquel entonces yo no estaba segura de lo que sentía. Yo sabía que él era un hombre maravilloso y especial pero estaba asustada. Quería que Dios me hiciera hacer saber su voluntad con mayor claridad. Ni siquiera estaba pensando en mis propios sentimientos. Lo pasamos muy bien en su segunda visita y nos costó mucho más despedirnos. Ya habíamos planeado mi visita a Kansas con Nicholas y no me imaginé cuán largas me parecerían esas dos semanas. Extrañaba a Mike terriblemente.

Durante esas dos semanas hablé con él todos los días y esperé con ansiedad sus llamadas. Todavía me sentía insegura y confundida respecto a mis sentimientos por Mike hasta un día en el cual estaba hablando con mi mamá acerca de Mike. Recuerdo la escena vívidamente. Ella se sentó en el sillón, y yo empecé a caminar por la sala nerviosamente. Le empecé a decir lo que estaba pensando. Le dije que no estaba segura si amaba a Mike. Sabía que era muy dulce y una gran persona, pero no estaba segura de lo que yo sentía. Luego le conté lo que yo había rezado y pedido encontrar en el hombre que yo quería para toda la eternidad. Mientras cada una de las palabras que yo había repetido tantas veces hacía eco en mi mente, quedé atónita al darme por fin cuenta que Mike era cada una de mis palabras. Él es todo lo que le he pedido a Dios darme y mucho más. Por fin pude pronunciar “lo amo” y fue tan simple decir“lo amo”.

Tenía tantas ganas de decirle esas tres palabras, pero no quería hacerlo en el teléfono. Estaba tan emocionada y llena de paz. No podía esperar para verlo y decírselo. Al día siguiente era nuestro vuelo y a Nicholas le dio una infección al oído. Pensé que tendríamos que cancelar. El doctor le dio una inyección de antibióticos y dijo que estaría bien para el vuelo. No fue todo. Esa noche fuimos a un hotel con mi madre de manera que al día siguiente yo pudiera tomar el avión muy temprano. Al rededor de la medianoche, Nicholas se despierta vomitando por todas partes. Estaba enfermo y llorando por su abuelo. Llamamos a los doctores y de la sala de emergencia nos dijeron que era un intoxicamiento por causa de la comida al paso que le dimos en la cena. Nuevamente pensé que no llegaríamos a Kansas. Mi madre estaba segura que fue cosa del diablo tratando de interponerse a la voluntad del Señor. Pues no funcionó, se repuso a eso de las 4:00 am y cogimos nuestro vuelo a las 7:00 am.

Yo estaba algo nerviosa de conocer a sus padres. Le di un abrazo a su madre y le dije hola a su padre. Entramos en la casa y nos mostraron nuestro cuarto y el resto de la casa. Nicholas había estado muy entusiasmado de ver las instalaciones. Poco tiempo después de nuestra llegada, Mike me dijo para salir a caminar…los dos sólos sin Nicholas, yo estaba preocupada por mi pequeñito, pero él cogió mi mano y una canastita de pic-nic y me aseguró que estaría bien.

No tenía ni la menor idea de a dónde estábamos yendo pero lo seguí nerviosamente. Caminamos bordeando un campo de trigo hasta una cerca. Hacia la izquierda había un valle rodeado de árboles atravesado por un arroyo. Caminamos hasta lo alto de un cerro, hasta que vi una mesa puesta abajo cerca del arroyo. Era un claro en el bosque en forma de corazón con un camino despejado que al bajar nos conducía hasta él. Mike me guió hasta él y puso en la mesa una hermosa comida. El sol estaba comenzando a ponerse y sus rayos brillaban a través de los árboles creando un ambiente romántico. Mike me dijo que esta había sido su lugar preferido mientras crecía. Yo comprendí por qué. Hablamos en la sobre mesa, hubo vino y postre. Nunca nadie me había tratado tan maravillosamente. Cuando ya habíamos terminado (y estábamos bastante satisfechos dijo que tenía “algo más”. Yo pensé que no podría comer ni un solo bocado más, se acercó a mí mientras metía su mano en el fondo de la canasta. Cuando llegó a mí se arrodilló y abrió una cajita con un anillo. Yo estaba en estado de shock. Entonces comenzó un hermoso y elocuente discurso del cual no recuerdo ni una sóla palabra. Yo estaba impaciente y quería que todo termine. Estoy sorprendida que no dije “sí” antes que acabara su discurso. Esperé pacientemente hasta que me preguntara y le respondí con un certero “SI”. Las cosas se volvieron borrosas, casi irreales por un momento. Pasamos el resto de los días dando la noticia a amigos y familiares y conociéndonos un poco más. Sabíamos que otras dos semanas o más lejos el uno del otro serían imposibles de soportar. Teníamos que estar juntos así es que empezamos a planear mi mudanza a Kansas.

La voluntad de Dios empezó a tomar forma.

Íbamos a casarnos el 11 de enero del 2003.

Jennifer

 

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